domingo, 4 de mayo de 2014

"Nuestro Amor Esta Oculto"- capitulo 2


Subimos las escaleras, eran alrededor de 32 escalones. Nos detuvimos frente a una puerta blanca, el giró el pomo de la puerta y cuando esta se abrió quede impactada ante la belleza de la habitación.
 Era grande a comparación de donde solía dormir en casa de mis padres, todo estaba decorado de manera lujosa, la habitación era beige con detalles en verde olivo… al parecer él no había olvidado mi color favorito.
 


― Esta será tu habitación, espero que te agrade― Dijo abriendo la ventana y amarrando las cortinas para que esas no se estuvieran moviendo.

― Es muy linda, gracias León― Dije sonriendo pues en verdad estaba fascinada

Un momento… dijo ¿TU habitación? Eso significaba que ¿no compartiríamos? Mis plegarias habían sido escuchadas.

― Yo duermo en la habitación de enfrente― Dijo agachando la cabeza― Por si llegas a necesitar algo, sabes dónde encontrarme.

― Gracias― Dije con timidez.

No podía creer que desde que llegue a esta casa la única palabra que decía era gracias… si seguía así el no tardaría en recalcármelo.

― Vayamos abajo, quiero que conozcas a Dora y Alan― Dijo empujándome con la mano a la salida― Ahora eres mi esposa y por tanto ellos están a tus servicios.



Cuando llegamos a la cocina ambos estaban sentados en unas sillas y cuando nos vieron entrar se pusieron de pie con una gran sonrisa.

― Ella es Dora, es quien se encarga básicamente de todos las labores domesticas de la casa y en especial de cocinar. Ha sido como una madre para mí, por lo que espero que sepas llevar una buena relación con ella.

Dora caminó hacia mí y me dio un abrazo cálido.

― Bienvenida a casa, cariño― Dijo con amabilidad.

― Gracias― Dije una vez más.

― El es Alan, su esposo. Como ya te imaginaras él es como mi padre, pero no solo eso, también es mi amigo. El mantiene los jardines siempre verdes, además realiza trabajos de carpintería y muchas cosas más.

― Mucho gusto, señorita, estoy a sus ordenes― Dijo estrechando mi mando

― Gracias― Me preocupe cuando escuche como León daba un respiro profundo, era obvio que estaba cansado de escucharme decir esa palabra.

― El camino de la Iglesia para acá es largo, ¿deseas algo de beber Violetta? ―

Abrí mi boca a manera de sorpresa puesto que Dora sabia mi nombre.

― Hemos escuchado mucho de ti― Dijo Dora mirando a León

― No, gracias estoy bien―

Dora rio levemente.

― No seas tímida― Dijo Dora llenando un vaso de agua

― Acostúmbrate Dora, Violetta no habla mucho, o al menos no el día de hoy

― Lo lamento, León― Dije apenada.

― No tienes porque disculparte― Aclaro su garganta― Dora, ¿te importaría si Violetta se queda un momento aquí contigo?

― En absoluto. Pero por favor no me digas que vas a trabajar…acabas de casarte― Dijo Dora con cara de enfado.

― Solo iré al despacho a revisar unos papeles, no tardo más de 10 minutos― Dijo él con una media sonrisa.

Dora solo dio un pequeño gruñido y León desapareció de la cocina, al igual que Alan quien dijo que tenía unas cosas que hacer.



― Cariño puedes tenerme confianza, tenlo por seguro. Ahora toma asiento, platiquemos―

Me senté regalándole una sonrisa, luego coloque mis brazos sobre la isla.

― Hoy preparare Lasaña, la comida favorita de ambos, según me dijo León― Dijo sacando todos los utensilios de cocina.

― No deberías molestarte―

― ¡Oh, claro que sí! No todos los días León se casa… además se ve que eres muy linda tanto por dentro como por fuera.

― Gracias― Me sonroje

― Por favor no me agradezcas de todo―  Dijo ella sonriendo

―  De acuerdo…Dora… ― Dude por un momento ― ¿Solo viven ustedes tres en esta casa tan grande? ―

― Oh no… mi hija Kendall también vive aquí… solo que aun no sale de vacaciones de la escuela, pero pronto estará aquí― Dijo mientras guardaba los platos en la alacena.

― Oh, ya veo. ―

― Violetta… se que Jorge puede parecer una persona mala, sin sentimientos, pero créeme que él no es así, te lo digo yo que lo he visto crecer. Dale un tiempo para que te muestre en realidad como es… estoy segura que terminaras amándolo― Dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.

Me quede callada y cuando estaba a punto de hacerle una pregunta, León entro a la cocina.

― Ya regrese― Dijo sentándose a mi lado― ¿Han encontrado un buen tema para conversar?

― Algo así― Dijo Dora mirándome.

 ― ¿Te parece si vamos un rato al jardín en lo que la comida esta lista? ― Pregunto rozando mi mano.

― Yo… preferiría ir a mi habitación a desempacar― Dije levantándome. La verdad es que no quería pasar tiempo con el

― Yo puedo hacerlo― Se ofreció Dora

― Es muy amable de tu parte pero estoy acostumbrada a hacer todo yo sola― Hice una mueca― Espero no te ofendas

― Dora, por favor encárgate de sus cosas― Dijo León con voz recia.

― Pero…

El no me dejo seguir hablando, se levanto de su asiento, me tomo con delicadeza del brazo y atravesando la cocina me llevo directo al jardín.

― No me importa a lo que este acostumbrada― Dijo colocándose enfrente de mí― Ahora las  cosas serán diferentes, te guste o no.

― Yo solo quería ahorrarle trabajo a Dora― Dije en apenas un susurro

― Pero ya has visto que para ella no es ningún problema, ¿o no? ―

― Si… yo… lo lamento―

― Deja de disculparte por todo― Me tomo por los hombros― No soy tu dueño o amo como para que te sientas con la responsabilidad de pedir disculpas



Lo mire perpleja.

"Nuestro Amor Esta Oculto"- capitulo 1

Capitulo 1
 
― Acepto―

A pesar de que ya habían pasado dos horas, esa era la única palabra que seguía retumbando en mi cabeza.
 
Me había casado y con honestidad podía decir que me sentía completamente infeliz. Es increíble como mi vida estaba dando un giro de 360 grados.
 
Aun no estaba lista para casarme, sin embargo ahora me encontraba atada a alguien, a alguien a quien ni siquiera amaba… ni quería un poco.
― Es un buen hombre, no te faltara nada con el― Me había dicho mi mamá semanas atrás después de que él me propuso matrimonio enfrente de su familia y mi familia.
 Y ella tenía razón, nada me faltaría puesto que él era millonario. Estuve a punto de abrir la boca para decirle que me faltaría amor… pero no lo hice porque no quería comenzar a discutir.
Ahora me encontraba en el mismo coche que él, en el asiento del copiloto con mi cabeza recargada contra el vidrio, pensando en todo lo que paso desde que lo conocí aquel día en la tienda de relojes de mi madre. Hubiera jurado que era la primera vez que nos veíamos, pero al parecer no era así puesto que él había ido a la tienda no con el propósito de comprar un reloj, sino invitarme a salir.
El coche se detuvo, pero yo ni siquiera lo note, no sino hasta el momento en que vi su silueta a través del cristal. Me incorpore y el abrió la puerta ofreciéndome su mano, la cual tome para ayudarme a bajar. El se dirigió a la cajuela para sacar un par de maletas mías, luego juntos caminamos hasta la entrada, el abrió la puerta y ya adentro coloco la maletas en el piso.
 
 
― Bienvenida a tu nueva casa Violetta ― Dijo él con una media sonrisa.
 
 
― Gracias― Fue todo lo que pude decir debido a que mi voz temblaba.
 
 
― Te presentare a dos personas muy importantes para mí, pero antes llevaremos tus maletas a la habitación.
 
 
La habitación, pensé. ¿Sería acaso que él me daría una propia? Rogaba que así fuera, pero en el fondo sabía que eso era casi imposible

"Nuestro Amor Esta Oculto"

"Nuestro Amor Esta Oculto"

Sinopsis


La vida siempre esta dándonos sorpresas, algunas veces no logramos acostumbrarnos a ellas pero otras veces si; como en el caso de esta historia.
 
¿Qué pasaría si alguien esta profundamente enamorado de ti y tu de esa persona, pero por orgullo decides mantenerlo en secreto?

Aun sin amarlo un poco, Violetta había contraído matrimonio con el, segura de que ningunos de los dos sentía algo por el otro.
 
Sin embargo, el la quería demasiado y ahora que al fin había logrado casarse con ella, no se separaría jamás, ni siquiera cunado ella demostrara una y otra vez que no era feliz a su lado.
 

Pero el, León Vargas estaba seguro de que con el tiempo ella llegaría no solo a quererlo, sino a amarlo.
 
Después de todo esta acostumbrado a lograr toso lo que se propusiera, prueba de ello era que Violetta Castillo ya era su esposa

sábado, 3 de mayo de 2014

Dnagerous Obsession- capitulo 5-

Capitulo 5


—Igualmente Martina —le dijo Facu.
 
—Cualquier cosa que necesites… estamos por aquí —le dijo Nick.


—Muchas gracias —les dijo ella y comenzó a caminar. Los tres miramos como se alejaba.


—Te lo dije, ella no es más de lo mismo —dijo Facu —Jorge, ya tienes a Angela y a todas. Déjanos a nosotros a esta chica –


—Facu tiene razón… no la mereces —me dijo Nick.


—Además de que simplemente te detesta… -


—Ya no tienes oportunidad… -


— ¿Vas a ser un buen amigo y nos la vas a dejar? —preguntó Nick.


Mi mirada aun estaba perdida en la dirección en la que ella se había ido.


Había algo muy interesante en aquella Rubia.




Y no era solo su particular belleza.


 Era su carácter… una chica con ese carácter no es muy fácil de que encontrar.


— ¿Qué piensas? —me dijo Nick.


—Que ni loco —le dije sin dejar de mirar en la dirección a donde ella se había ido —Ya se los dije, es mía –

Dangerous Obsession- capitulo 4-

Capitulo 4


—Ella te mira con demasiado odio —dijo Facu mientras veía a Angela al otro lado de la cafetería con sus amigas, las cuales no quitaban la vista de nosotros ni por un minuto. Martina se encogió más.


—Yo también odiaría a la chica que me hiciera lo que yo le hice a ella —su voz era apenas audible debido a la vergüenza que sentía de sus acciones.

— ¿Le pegaste? —pregunté sin poder creerlo y ahí supe porque Angela estaba así.


—Podría decirse que… si —dijo asintiendo levemente con la cabeza.


—Creo que estoy enamorado —dijo Facu mientras tocaba su corazón y miraba a Martina fijamente.


—La futura madre de mis hijos —aseguró Nick mientras hacia un ademán de grandiosidad hacia ella, como si estuviese mostrando un producto en televisión.


Martina terminó poniéndose completamente roja ante las afirmaciones de mis amigos, yo me limité a patearlos por debajo de la mesa. Ellos apenas hicieron un gesto y recobraron la compostura rápidamente.


—Lastima —soltó Nick apenas audible.


Mi celular comenzó a vibrar, lo abrí por debajo de la mesa y leí lo que decía mientras Nick entretenía a Martina y Facu me miraba fijamente. ¡No la mereces! Déjamela a mí. pidió Facu.


Al instante le devolví el mensaje. Ya la bese, es mía, ¡Mantente alejado!. respondí.


Cuando lo vi leer el mensaje gruñí suavemente, pero suficientemente alto como para que él me escuchara.


— Martina ¿Quieres casarte conmigo cuando terminemos la Universidad? —alcancé a oír cuando Nick le susurraba al oído. Yo la tomé por la cintura y la acerqué más a mí. Pronto me arrepentí de esto, pues ella me dio un codazo que casi me saca el aire por completo.


— ¡Quieren dejar de acosar a Martina por favor! —les pedí a mis amigos, respirando agitado por el golpe de ella. Me miraron con ojos venenosos, incluida ella. Tal vez no fue la correcta forma de expresarlo, cuando fui yo quien la besó dos veces sin su permiso.


—Hipócrita —me acusó ella.


 —No lo podría haber expresado mejor —aseguró Nick y Facu asintió a manera de aprobación.


—Hora de volver —dijo Facu y se levantó. Ella miró el reloj en su muñeca.


—Es cierto —dijo ella y se puso de pie —Fue un gusto conocerlos Nick, Facundo y… Jorge –dijo mi nombre con resentimiento.


Yo me reí en mi fuero interno por su clara indignación para conmigo.


 Una chica normal estaría volviéndose loca por que la besé y se lo estaría platicando con cada detalle a sus conocidas. Pero ella estaba molesta.


 Eso me gustaba.


jueves, 1 de mayo de 2014

Danderous Obsession- capitulo 3-

Capitulo 3

—Dijiste que te enojaste por qué no te pregunté —me justifiqué con una sonrisa de autosuficiencia —Nunca dijiste que no podía besarte si te negabas –
Los chicos rieron detrás de mí y a ella por un momento se le hicieron agua los ojos. Luego los apretó y volvió a tener esa mirada de decisión que le pude ver hace unos momentos.

Vi a donde se dirigían sus ojos y me imaginé lo que estaba maquinando en su mente como contra ataque. La giré para que me diera la espalda, apoyando su espalda sobre mi pecho, para mantener la parte más sensible de mi cuerpo lejos de sus rodillas.

—Ahora discúlpame por mi atrevimiento —negó con la cabeza —Me temo que debo insistir. Por favor siéntate con nosotros —volvió a negar con la cabeza —Esta bien, supongo que quieres conservar algo de tu orgullo e irte de aquí —ella asintió —Y si te dejo golpearme… ¿Te quedarías? —le pregunté casi rogando

Ella no respondió de inmediato seguramente lo estaba considerando. Debía estar pensando en el placer de propinarme otro puñetazo, mientras a mí me consumían las ansias por conocer su nombre y platicar con ella. Ella asintió, lentamente, con la cabeza.

—Está bien, te soltaré poco a poco —dije y solté el agarre que ejercía mi mano izquierda en su cintura. Mientras quitaba mi mano derecha de sus labios, giro rápidamente y me dio otro puñetazo en el mismo lugar que antes —Auch –
Me sobé más de lo que realmente hubiera deseado para complacerla. Seguramente ella deseaba que su golpe me hubiera roto la quijada o haberme roto la nariz. Y seguramente a ella le duele la mano como mil demonios.
—Por fin una chica se atreve a darte tu merecido —dijo Facu y la felicitó —Eres mi nueva mejor amiga —aseguró.
—Seguro —me limité a decir mientras sacaba una silla para que ella se sentara. Cuando así lo hizo me senté a su lado —Debo admitir que pegas duro —le dije y me sobé de nuevo

 Nick me miró con suspicacia al igual que Facu, ellos sabían que yo estaba siendo condescendiente con ella. Habiendo sido parte del equipo de lucha en la secundaria puedo soportar mucho más que el golpe de una niña.

—Bueno, te lo merecías —respondió ella —Tu novia está mirando hacia acá –

— ¿Qué? —dije por lo bajo.
—Cree que te estoy seduciendo —los chicos trataron de ahogar una carcajada ante su comentario.
—Ella no es mi novia —le aseguré.
—Se lo deberías de informar, al parecer ella no lo tiene del todo claro –
—Bueno, supongo que tendré que hablar con ella —dije y volví a concentrarme en ella. Sin discreción miré sus piernas. Acomodó su garganta. Volví mi mirada a su rostro —Dime ¿Cómo te llamas? –
—Martina—respondió.
—Completo —le dije. Revoleó los ojos.
 —Martina Stoessel —dijo en su suspiro — ¿Y tú? –
 —Jorge Blanco

 —Mi nombre es Nick Parker, pero me puedes decir Nick, es un gusto conocerte Martina —se presentó el.

—Igualmente —respondió ella con una sonrisa.

—Yo me llamo Facundo Gambandé —se presentó Facu.

—Mucho gusto Facundo —dijo ella  y yo revoleé los ojos.

—Dime Martina, ¿Qué fue lo que te hizo Angela? —preguntó Nick.

Fue entonces que le presté más atención y volteé a ver a Angela con mayor detenimiento. Estaba hecha un desastre. Tenía los ojos llorosos, los pelos revueltos. Un rasguño, si no me equivoco, en la cara. Martina se encogió de hombros.

—En realidad, creo que fui yo quien le hizo algo a ella —dijo mientras se iba apagando su voz. Claramente estaba avergonzada de lo que hizo —Pero todo fue por su culpa —me apuntó a mí con resentimiento —Yo normalmente no hago uso de mis fuerzas de esa manera —dijo con orgullo de sí misma. Me hizo reír por dentro.

— ¿Por qué dices que todo fue por mi culpa? —pregunté. Se volteó a verme con la mirada fría y venenosa.

—Porque me besaste —dijo con odio.

—No veo donde esta lo malo —me hice el desentendido.

— ¡Se supone que tú y ella son novios! —Dijo indignada —O por lo menos eso es lo que ella ha contado durante toda la semana a todas las mujeres de la escuela para que no se te acerquen más. ¡Y vienes y me besas! En verdad yo no quería problemas y vengo y me topo contigo. Sabía que me darías dolores de cabeza apenas te vi —dijo con resentimiento.

—Es su problema, yo en ningún momento le pedí que fuese mi novia —le contesté al instante.

—Yo no sé, ni me interesa que clase de relación sostienes con esa loca. Pero por favor mantenla alejada de mí. No sé porque, pero solo ver su rostro me exaspera.
Es una peliblanca teñida que al parecer la pintura le ha quemado las pocas neuronas que seguramente le quedaban —los tres reímos divertidos —Ya le tuve que dar una lección por amenazarme con sus idioteces, no quiero tener que… -

— ¿Qué clase de lección le diste? —preguntó Nick demasiado interesado en la plática al igual que Facu. La Rubia se volvió a encoger de hombros.

—Nada digno de contarse —dijo poniéndose nerviosa —Ni de repetirse… -


Dangerous Obsession- capitulo 2-

Capitulo 2


Ambos se acercaron a donde yo estaba sentado. Los miré y les hice un gesto para que se sentaran.

—La hiciste buena esta vez —me acusó Nick con una sonrisa mientras me daba una palmadita en la espalda y se sentaba a un lado de mí en la mesa. Estábamos en la cafetería de la Universidad.

—Nunca me enorgullezco de mis impulsos —le contesté encogiéndome de hombros.

—Volviste a caer en la rectoría y todavía no son las 10 de la mañana —sentenció Nick.

—Así es —contesté.

— ¿Y cómo te fue? —preguntó Facu.

—Creo que el rector y la secretaria están tomándome afecto. Me invitaron un café, unos bocadillos y el rector se fumó un cigarrillo conmigo mientras me decía la importancia de causar una buena impresión en esta Universidad, debido a las altas personalidades que aquí se encuentran —rieron con ganas.

—Ya no hayan como llegarte —dijo Nick en una carcajada.

— ¿Llamaron a tu padre? —preguntó Facu. Me encogí de hombros.

—No —contesté secamente —El rector prefiere tratar esto directamente conmigo… creo que mi padre ya le pidió que no le hablase cada 5 minutos por mis estupideces. De todos modos él no se encuentra en el país –

—Viaje de negocios —dijeron mis amigos al unísono.

—Fiesta —sentencié con seguridad.

 —Me agrada como trabaja tu mente —dijo dándome una palmadita en la espalda Facu.

—Mira quien viene ahí —dijo Nick con desenfado y un poco divertido —Parece estar enojada –

'Ay no Angela, no por favor' pensé. No estoy de humor para ser simpático, y mucho menos con ella. Me volteé con temor y sonreí al ver que era la nueva y echaba chispas por los ojos. Me puse de pie.

—Lo siento —me disculpé cuando estuvo cerca y paró en seco su brusco andar. Estuvo bueno ese beso y no me arrepiento de habérselo dado, pero no estuvo bien besarla sin su permiso.

— ¿Te arrepientes? —me preguntó haciendo un esfuerzo por controlarse.

—No —fui sincero y recibí un puñetazo en la cara de su parte. Esto era extraño, normalmente las chicas dan cachetadas. Me sobe — ¿Y eso porque fue? —pregunté haciéndome el inocente.

— ¡Por besarme sin antes preguntarme! —me dijo y giró sobre sí misma para volver a irse. Yo la tome del brazo y la jalé hacia mí.

— ¿Te puedo besar? —le pregunté.

— ¡No! —me dijo y jaló su brazo para poder irse.

Entonces la tomé por la cintura y la sujeté con firmeza. La volví a besar mientras forcejeaba conmigo para soltarse. Y la besé de la misma manera que antes, pero esta vez fui más rudo. Todavía me ardía la quijada por su culpa. Hasta que se quedó quieta y dejó caer sus brazos a los costados. Sus ojos marrones miraban fijamente los míos, mientras mi boca seguía sobre la de ella. Me aleje despacio y le tapé la boca con mi mano derecha antes de que me gritara.