—Ella te mira con demasiado odio —dijo Facu mientras veía a Angela al otro lado de la cafetería con sus
amigas, las cuales no quitaban la vista de nosotros ni por un minuto. Martina se encogió más.
—Yo también odiaría a la chica que me hiciera lo que yo le hice a
ella —su voz era apenas audible debido a la vergüenza que sentía de sus
acciones.
— ¿Le pegaste? —pregunté sin poder creerlo y ahí supe porque Angela estaba así.
—Podría decirse que… si —dijo asintiendo levemente con la cabeza.
—Creo que estoy enamorado —dijo Facu mientras tocaba su corazón y miraba a Martina fijamente.
—La futura madre de mis hijos —aseguró Nick mientras hacia un
ademán de grandiosidad hacia ella, como si estuviese mostrando un
producto en televisión.
Martina terminó poniéndose completamente roja ante las afirmaciones de
mis amigos, yo me limité a patearlos por debajo de la mesa. Ellos apenas
hicieron un gesto y recobraron la compostura rápidamente.
—Lastima —soltó Nick apenas audible.
Mi celular comenzó a vibrar, lo abrí por debajo de la mesa y leí lo
que decía mientras Nick entretenía a Martina y Facu me miraba fijamente.
¡No la mereces! Déjamela a mí. pidió Facu.
Al instante le devolví el mensaje. Ya la bese, es mía, ¡Mantente alejado!. respondí.
Cuando lo vi leer el mensaje gruñí suavemente, pero suficientemente alto como para que él me escuchara.
— Martina ¿Quieres casarte conmigo cuando
terminemos la Universidad? —alcancé a oír cuando Nick le susurraba al
oído. Yo la tomé por la cintura y la acerqué más a mí. Pronto me
arrepentí de esto, pues ella me dio un codazo que casi me saca el aire
por completo.
— ¡Quieren dejar de acosar a Martina por favor! —les pedí a mis amigos,
respirando agitado por el golpe de ella. Me miraron con ojos venenosos,
incluida ella. Tal vez no fue la correcta forma de expresarlo, cuando
fui yo quien la besó dos veces sin su permiso.
—Hipócrita —me acusó ella.
—No lo podría haber expresado mejor —aseguró Nick y Facu asintió a manera de aprobación.
—Hora de volver —dijo Facu y se levantó. Ella miró el reloj en su muñeca.
—Es cierto —dijo ella y se puso de pie —Fue un gusto conocerlos Nick, Facundo y… Jorge –dijo mi nombre con resentimiento.
Yo me reí en mi fuero interno por su clara indignación para conmigo.
Una chica normal estaría volviéndose loca por que la besé y se lo
estaría platicando con cada detalle a sus conocidas. Pero ella estaba
molesta.
Eso me gustaba.
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